Desde el 2007 estamos transitando una crisis mundial de exceso de deudas, comúnmente llamada en inglés “balance sheet crisis” (crisis de balance). Lo que significa en pocas palabras es que demasiadas entidades contrajeron demasiada deuda a la vez y se están intentando “balancear” todos al mismo tiempo también, lo que produce una reducción de la demanda total. El problema grave con este tipo de crisis es que suelen tener un desenlace lento, tardando años en volver al pico anterior de desarrollo económico y tasa de empleo. La mayoría de los economistas creen que puede acelerarse el proceso por medio de estímulos estatales (como recomendó Keynes en los ’30) pero con los actuales niveles de endeudamiento soberano sumado a una persistente visión política de austeridad, ese camino no se está considerando. La influencia de grandes tenedores de deuda no ayuda, ya que ese estímulo fiscal probablemente produzca una aceleración inflacionaria, reduciendo el valor real de las deudas. Pero eso es tema de otro post. Ahora veamos cómo viene la cosa:
USA
En los últimos meses está empezando a dar señales de aceleración de actividad. La mayoría de las amenazas internas de problemas están empezando a resolverse: los gobiernos estatales y municipales están estables y empezando a crecer en nivel de gastos, las propiedades están empezando a encontrar un piso de precios y aumento de actividad y las empresas están manteniéndose a la expectativa con una cantidad record de efectivo acumulado (y ganancias). Lo único que todavía tira para abajo la economía es la reducción de gastos del gobierno federal. Si no hay grandes shocks externos (ver Europa abajo), el futuro parece mejorar lentamente.
Europa
Acá es donde están los problemas graves. Como veremos en un futuro post, hay serios problemas en como funciona el endeudamiento soberano y las (pocas) políticas que se han implementado van en contra de lo que la mayoría de los economistas recomiendan, lo cual lleva a que una recesión en Europa en el 2012 sea entre muy probable y certera (hay indicios de que ya está en recesión).
La pregunta más importante ya no es si Europa crece o no este año. La pregunta importante es cuanto afectará al resto del mundo una recesión. Hay muchos pronósticos optimistas que dicen que USA no se vería muy afectado, lo cual haría que el resto del mundo tampoco sufra tanto. Pero algo que deberíamos haber aprendido con Lehman Brothers es que el mundo está más interconectado de lo que parece. Aunque la exposición a deudas europeas de bancos en USA sea mínima, una recesión fuerte en Europa puede afectar seriamente a todo el mundo. La mejor esperanza es que la recesión ayude a los gobiernos europeos a encarar más dramáticamente una solución y que sea leve y no tan brusca, lo cual ayude al resto del mundo a compensar.
Argentina
Lo que pasará con nuestro país es tan incierto como lo que pase con el resto del mundo, principalmente con Brasil, China, Europa y USA. Nuestra realidad actual es que somos altamente dependiente de nuestras exportaciones, ya que aunque nuestras deudas relativas vienen mejorando consistentemente desde hace algunos años, la imposibilidad de tomar crédito hace que el margen de maniobras sea mínimo. Dada la interconexión de Brasil, China y Europa (Brasil y Argentina dependen en gran parte de exportación de materias primas a China y Europa es el principal mercado de las manufacturas chinas), la perspectiva de europea enunciada en la sección anterior es particularmente importante.
El problema principal que nos afecta es y va a ser por un tiempo la inflación. Es notable como una parte importante de nuestra clase política mantiene una aislada visión económica en la cual la inflación es poco importante. Para nada influye la importancia que se le da en economías mejor organizadas ni las muchas historias de imperios venidos a menos en gran parte por inflación (Roma y España, por ejemplo). Es claro que va a ser siempre difícil que nuestra clase política le de importancia mientras el resto de la sociedad no parece priorizarlo. Tenemos sindicatos chochos con grandes aumentos que nunca llegan a realmente superar la inflación, que encima muestran nula solidaridad por los demás trabajadores que no tienen los beneficios de las paritarias. Y empresarios que buscan obtener beneficios mientras puedan, sin tener en cuenta que a la larga nos jodemos todos, a pesar de entenderlo bien.
Claro está que hay una parte de la sociedad argentina que tiene la inflación como una preocupación importante. Pero claramente no es algo que esté bien instaurado en nuestra cultura. De otra manera, jamás podría un gobierno como el actual obtener 52% de los votos.
La importancia de la inflación en la estabilidad económica puede verse en este cuadro:
Si la deuda externa total (público + privado) supera el 50% del PBI, con una inflación de más del 10% hay una tendencia a crisis de deuda (66% de probabilidad). La deuda externa total argentina ronda el 45% actualmente, y la inflación real está cerca del 20%. El corte del gráfico parece indicar que con menos de 50% de deuda la cosa no es tan grave, pero vale la pena entender que los cortes están hechos para maximizar diferencia. Esto quiere decir que 50% es el punto a partir del cual la deuda pasa a ser un problema mayúsculo si ignoramos las demás variables y 10% es el corte para inflación. Aunque no tenga los datos para hacer el cálculo, es bastante probable que 20% de inflación de altas chances de crisis con una deuda cercana al 50%.
No quiero decir con esto que pienso que una crisis es certera. La política actual argentina es particularmente lejana a lo típico. El factor importante que hace que no seamos bien considerados por el gráfico es que el nivel de toma de deuda externa del país en los últimos tiempos es particularmente bajo. Esto hace que los intereses externos que pagamos por deuda pública sean cada vez menores, lo cual disminuye el riesgo de default externo. Eso agregado a que el financiamiento externo está siendo reemplazado en gran parte por endeudamiento interno en pesos, lo cual hace que la inflación (acompañada de devaluación) haga a las finanzas públicas más sostenibles que lo que normalmente serían en estas condiciones.
El problema con tratar de evaluar la situación es que estamos transitando aguas turbulentas y poco transitadas. Con tan pocas fuentes de financiamiento y una economía tan volátil, una crisis se puede formar de un momento al otro. Y no tenemos muchos datos históricos de que medidas tomar para mejorar la situación.
Por lo pronto, medidas como las quitas de subsidios al transporte y servicios públicos, ayudan a un uso más racional de los recursos, lo cual mejora nuestra balanza de pagos, mejora nuestras posibilidades de obtener divisas para pago de deuda externa, mejorando nuestras chances a futuro. Junto con evitar devaluar demasiado para no fomentar más la inflación, son algunas de las medidas necesarias para estabilizar nuestra economía.
Lo único importante que falta hacer es reducir fuertemente el aumento del gasto público. El incremento interanual en pesos del gasto debería ir bien por debajo de la inflación, entre 2/3 y la mitad.