Creo que nuestro país necesita madurar políticamente a otra forma de trato basada más en principios y no en posiciones. Lamentablemente la mayoría de los dirigentes actuales parecen preocuparse más por diferenciarse de sus contrincantes políticos en vez de ser consistentes y honestos. Se puede ver esto en afirmaciones absolutas que descartan por completo cualquier buena obra realizada por otros. He acá un ejemplo:
“No vamos a discutir nada que tenga que ver con una reforma de la Constitución con un partido que no la respeta, que no hace otra cosa que agraviarla. No nos dan garantía: no tenemos suficiente confianza en un partido que durante estos ocho años no hace otra cosa que vulnerar la letra y el espíritu de la Constitución”
“No hace otra cosa que agraviarla[...] no hace otra cosa que vulnerar la letra y el espíritu de la Constitución”. Aparentemente para Alfonsin todo lo que ha hecho el kirchnerismo es inconstitucional…
¿Qué espacio queda al diálogo, acuerdo y construcción política entre dirigentes que afirman algo tan tajante y absurdo? Me da mucha lástima ver políticos que en vez de concentrarse en sus buenos proyectos y propuestas se dedican a este tipo de acusaciones insostenibles que llevan a que sólo los fanáticos puedan tomarlos en serio.
Por esto es que aplaudo cualquier político que mantenga coherencia en su discurso y propuestas, y que esté dispuesto a votar cualquier ley de acuerdo a su implicancia y no a quién la apoye. Sólo así logramos un país que progrese. Creo que los argentinos vamos a encontrar un rumbo fijo recién cuando todos aprendamos a votar de acuerdo a quien mantiene coherencia apoyando propuestas con las que estemos de acuerdo en vez de enfocarnos en cuál se pelea más con quien menos nos agrada.
Superar estas formas de política requiere salirse de la miopía electiva que lleva a la gente a votar solo entre los que tienen más chances, al que menos problemas nos pueden causar. Construir una fuerza política con ideas nuevas requiere años de apoyo y construcción electoral. Al PT de Brasil le llevo 20 años de construcción política y 13 años de postular a Lula a presidente. A la larga ganaron mostrando que se puede hacer política que a la vez sea progresiva, constructiva y que incluya a todos los sectores del país. Si queremos tener una alternativa de ese estilo, tenemos que acelerar el proceso votando con convicción siempre.