En la vida civil de las personas, hay muchas cosas que son legales pero no son buenas. Por ejemplo, puede que no haya reglamentos que prohiba a un gerente de compras recibir regalos de un proveedor. Pero recibirlos puede influir en la percepción de uno sobre el proveedor y puede además dar una mala imagen a los demás. Por eso es que muchas veces conviene ir más alla de las reglas y comportarse de la manera que uno considera más apropiada.
En la vida política muchas veces el comportamiento es exactamente al revés. Muchos funcionarios juegan constantemente en el borde de lo legal y muy lejos de lo que la mayoría consideraría correcto. Muchas de las acciones del gobierno kirchnerista son discutiblemente legales pero brutalmente incorrectas, por lo menos en las formas. No mucho más correcto actúan algunos referentes de la oposición, como Cobos al mantenerse como vicepresidente sin realmente cumplir el rol.
Hace tiempo que nuestro país necesita que sus políticos vayan más allá de las leyes y adopten tradiciones de buen comportamiento que las sobrepasen. Como Washington, que teniendo permitido presentarse a un tercer mandato, prefirió no presentarse, inaugurando una larga tradición estadounidense. Si están constantemente buscándole la vuelta a las leyes, cada vez tendremos reglas más complicadas para evitar abusos, y nuestro país será cada vez más burocrático y desordenado.
Beatriz Sarlo hizo una nota del tema en La Nación hace un tiempo: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1223447. Fue bastante refrescante, teniendo en cuenta que la ética de los medios está bastante depreciada.
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