kirchnerismo o caos

El titulo de este post hace referencia a una nota de Rosendo Fraga en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1124431&pid=6370405&toi=6256). La nota cuenta sobre el discurso apocalíptico que dieron desde la presidencia a las elecciones recordando períodos catastróficos de gobernabilidad después de elecciones intermedias, como las de 1987 y 2001. El autor comenta lo contraproducente de semejante argumentación, lo cual comparto parcialmente.

 

Lo que me gustaría destacar acá es una segunda interpretación de la frase, que no ha sido tomada ni por el oficialismo ni por los medios: la realidad electoral actual parece darle perfecto sentido a la frase. La forma en la cual está moviéndose la oposición es tan caótica que pareciera que realmente la cuestión es entre el kirchnerismo y el caos. Con la salvedad de que el kirchnerismo tampoco está muy coherente (y perdiendo coherencia a cada momento), lo cual nos deja en algo así como “entre el caos y el caos”.

Bajo este contexto, cualquier político que muestre liderazgo moral y de conducción, que pueda lograr que un espectro grande de la política argentina muestre coincidencias, puede sacar gran rédito y estar bien posicionado para el 2011. Lamentablemente, la política en nuestro país pareciera ser una torta mal cortada en la cual todos se pelean por las migajas. 

Para estas elecciones me alcanza con recordar que no es la presidencia lo que está en juego, por lo cual prefiero votar a agrupaciones que hayan tenido iniciativas legislativas que considero importantes y que muestren independencia de pensamiento y dialogo suficiente para como que puedan acompañar un gobierno sin ser sus lacayos. Para mí las políticas más importantes son las de desarrollo sustentable. Y en ese contexto, creo que la ley de glaciares ha sido lo más importante que se ha impulsado últimamente. Por eso de acá al 28 de junio investigaré qué lista tiene más participación de los legisladores que impulsaron y defendieron la ley y así depositarles mi apoyo y confianza. Intentaré que sea una lista independiente del oficialismo y de la oposición incondicional. Cualquier incondicionalidad en política es perjudicial para un país.

En elecciones intermedias, legislativas, vale recordar que es más fácil tomarse libertades y votar con ideales en vez de pragmatismo: no tienen la consecuencia de estar cuatro años lamentando no haber votado “al otro” con tal de haber evitado “a este”. La votación plural y con principios en este tipo de elecciones le da más representatividad y coherencia al país, al mostrar que las propuestas importan y que los consensos son necesarios. La consecuencia de que el oficialismo pierda representatividad en las elecciones no es el caos, es el consenso. El caos requiere falta de diálogo.

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