Elecciones 2009 – Testimoniales

 

Siendo hoy la conmemoriación de nuestro nacer como patria y faltando algo más de un mes para las elecciones legislativas, inauguro hoy una serie de cortas notas (cortas para lo que suelo escribir) sobre las elecciones y nuestro sistema de gobierno.

 

Testimoniales

Desde que el oficialismo decidió postular a gobernantes para las legislativas se viene debatiendo sobre su validez y representatividad. 

El gobierno nacional afirma que de esa manera se plebicita los distintos gobiernos y les permite a los electores mostrar su aceptación o descontento. La oposición rechaza la medida argumentando ilegalidad. 

Hay tres aspectos que es importante analizar: legalidad, moralidad y representatividad. 

Legalidad

La legalidad la establece la justicia de acuerdo a la interpretación de la constitución y las leyes. A toda luz parece que las testimoniales son legales. En esta nota  Adrián Ventura, periodista especializado en leyes claramente opositor (como casi todos en La Nación), critica a un juez por interpretar que las testimoniales son legales. No dice que la interpretación de la ley sea incorrecta, simplemente no le gusta.

La ley solo prohibe que una persona ocupe dos cargos al mismo tiempo, pero permite que una persona que ejerce un cargo se postule para otro. Por ejemplo, sería perfectamente aceptable que un gobernador cansado por alguna enfermedad debilitante decida postularse a diputado y ceder la gobernación a su vice. Nada indica que deba renunciar antes de postularse.

Moralidad

El problema que tiene Ventura con las testimoniales (y me animo a afirmar que una parte importante de la Argentina también), es que la clara intención de postularse a un puesto que no se tiene ninguna intención de ejercer es desleal. El uso de esta idea, por más legal que sea, desvirtúa la representatividad.

No es difícil imaginarse en el futuro postulantes populares (quizás un Marcelo Tinelli o una Mercedes Sosa) para “levantar el rating” del partido. Personas que no están dispuestas ni interesadas en la labor legislativa, ni tienen idoneidad para ejercerla (por otro lado, ¿cuántos legisladores la tienen?).

Representatividad

El gobierno nacional y los gobernantes e intendentes aliados afirman que presentarse como candidatos es el equivalente a un plebiscito sobre el rumbo de sus gobiernos. Esto es claramente falso (aunque no obtengan un solo voto, no implica el fin de los gobiernos) y además pretende quitar importancia a la falta de confianza que hay en los verdaderos candidatos. La realidad nacional es que la mayoría de los posibles candidatos a legisladores son ignotos o cuestionables, por lo que hacer campaña con la cara visible de los gobernantes es más fácil. Ponerlos en las boletas era un paso más.

Lo notable de esto es que por como funciona nuestro sistema electoral, las testimoniales son algo representativas. Dado que solo podemos votar a una gran lista de candidatos, votar a favor del partido gobernante es darles carta blanca para seguir haciendo las cosas como quieran (si vienen haciendo las cosas bien, puede ser lo buscado). Votar a otro suele significar ponerles trabas, en especial al votar a otras listas con capacidad de ganar el gobierno en las próximas elecciones (poner piedras en el camino para que el gobierno pierda elecciones es una regla de la política argentina).

Las listas sábanas producen también una gran verticalidad en los representantes. Dado que es el partido el que decide quiénes pueden postularse y que los candidatos son bastante desconocidos para la sociedad, ponerse en contra del propio partido es arriesgar la posibilidad de ser tenido en cuenta para la próxima elección. El poder se concentra en el partido y en el presidente del mismo.

Teniendo en cuenta todo esto, me pregunto: ¿No estaremos en realidad cuestionándonos la representatividad y conveniencia de las listas sabanas? A mi entender, votar a partidos en vez de personas quita importancia a las ideas y políticas, además de perder representatividad.

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