En la última semana han aparecido varias notas en diarios diciendo que el gobierno está atacando otra vez al sector agropecuario, esta vez por medio de un ataque al glifosato, herbicida esencial en la producción nacional. El nivel de tendenciosidad de estas notas es altamente llamativo. Es preocupante que el periodismo, que se supone informativo e independiente, defienda tan fuertemente intereses económicos específicos. Más todavía cuando para hacerlo mencionan realidades parciales e incluso datos falsos. A continuación presento este caso de desinformación mostrando algunas de las notas con mis objeciones a las mismas y datos que obtuve de la FCEyN.
Cronología
(Esta cronología llegó a una lista de la FCEN. Completé con links y datos sobre los artículos. La fuente de la cronología se puede rastrear a Dario Aranda, autor de las primeras notas de Página/12 que anuncian el estudio)
Lunes 13 de abril
Se publica en Página/12 un artículo dando cuenta de la toxicidad en embriones anfibios del glifosato (herbicida básico del cultivo de soja). La Fuente es el Laboratorio de Embriología Molecular (Facultad de Medicina de la UBA-Conicet) . El artículo destaca que el estudio es sin precedentes en su forma y alcance.
Miércoles 15 de abril
La Asociación de Abogados Ambientalistas presenta un amparo ante la Corte Suprema. Pide la prohibición del uso y venta hasta tanto no se determina su toxicidad real.
Jueves 16 de abril
Página/12 publica un artículo dando cuenta del amparo.
Las cámaras empresarias que nuclean a las grandes empresas del sector (Casafe y Ciafa) lanzan un comunicado , por primera vez, defendiendo el uso del glifosato.
Viernes 17 de abril
Syngenta distribuye en su correo interno un duro comunicado cuestionando la veracidad del estudio y también de la nota.
Lunes 20 de abril
El Ministerio de Defensa prohíbe la siembra de soja en sus campos. Es una cantidad mínima para el sistema productivo, pero es el gesto político más fuerte de los últimos años: un ministerio nacional cuestiona el uso de agrotóxicos. Cabe destacar que el investigador lider del estudio es, de acuerdo a La Nación (ver nota “El riesgo de volver al pasado”, abajo), subsecretario de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico del Ministerio de Defensa. Esta cercanía al ministerio puede haber ayudado a que el informe sea tomado en cuenta más rápidamente.
Martes 21 de abril
Por primera vez, Clarín y La Nación cuestionan el informe de la UBA-Conicet. Usan potencial y cuestionan el estudio. Ambas notas utilizan fuentes de las cámaras empresarias. La Nación es el más sincero: “El agro teme que se prohíba el glifosato” (ver abajo). Está claro que cuando dice “el agro” no se refiere a un productor, sí a las grandes empresas que aparecen los sábados en sus páginas.
Miércoles 22 de abril
Dos abogados y un escribano se presentan en el Laboratorio de Carrasco (él no se encontraba) en la UBA. Intimidan a los trabajadores y
exigen el estudio sobre glifosato. Al no obtener respuesta a su intimidación, frente a escribano público “deducen” que el estudio no existe. (Ver abajo “No aparece un estudio crítico sobre glifosato).
Carrasco recibió llamados intimidatorios y anónimos.
Viernes 24 de abril
La Nación vuelve a cuestionar la existencia del estudio. Afirma que, según las cámaras empresarias, no hay registro en el Conicet y en el Laboratorio de la UBA (hecho completamente falso, el verdadero accionar fue el detallado líneas arriba –del día 22–).
Andrés Carrasco, como autor y responsable de la investigación, sostiene que no dará el trabajo a las empresas del sector (sean éstas las cámaras empresarias o medio de prensa a su servicio). Dejará que jueguen todas las cartas, para retrucar.
Una copia del informe lo tiene el Ministerio de Defensa, Senado y Diputados. También se lo pasaron al Senasa. Carrasco se niega a dárselo a Clarín y La Nación, porque sabe que es dárselo a las corporaciones del agro, que en muy breve tiempo tendrán científicos cómplices que le harán estudios a medida. Y él está avanzado con nuevos ensayos aún más críticos al glifosato.
Hasta aquí la cronología. A continuación una breve opinión sobre algunas de las notas mencionadas.
El tóxico de los campos
(Página/12, 13/4/2009)
“El agrotóxico básico de la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El estudio, realizado en embriones, es el primero en su tipo y refuta la supuesta inocuidad del herbicida”.
En la nota menciona que con dosis más de mil veces menores que las usadas en fumigaciones se observan malformaciones en embriones de anfibios. Dice luego: “Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-123111-2009-04-13.html
Tierra arrasada
(Editorial I, La Nación, 24/4/2009)
Editorial de la nación que condena la prohibición de usar Glifosato en tierras del ministerio de defensa. Preocupante no solo por la condena a una medida ante una preocupación válida originada en el propio ministerio, sino además porque también muestra ese pensar retrógrado en el cual el respeto a todo lo militar va por encima de la democracia: “Desde el momento en que el ex presidente Néstor Kirchner ordenó a su entonces jefe de Estado Mayor General del Ejército que retirara, como si hubiera sido un peón de limpieza, con sus propias manos un retrato de Jorge Videla del Colegio Militar, la época del desprecio por las instituciones del país ha seguido un curso por momentos trágico y por momentos desopilante”. Frase que parece despreciar el papel de comandante en jefe que tiene el presidente además de ignorar por completo lo desprestigiante que es para las instituciones militares mantener un retrato de un ser nefasto que tracionó a su propia institución militar al incumplir su principal mandato: la defensa de la patria democratica. Quizás la dirección de La Nación todavía no pueda ver que cumplir ese encargo de parte del jefe del Estado Mayor General del Ejército pueda haber sido algo honorable y por lo tanto, quizás prefirió no delegar.
Afirma también que el gobierno pretende ir en contra de lo mundialmente aceptado, que es el uso de transgénicos y glifosato. Ignora por completo que se trata de un estudio nuevo pretendiendo asignar toda la cuestión a un nuevo embate oficial contra el campo.
Y por supuesto, termina con una chicana, esta vez la ya abusada cuestión del tren bala (para los que no están familiarizados, las chicanas más usadas son: el tren bala, el doble comando, la caja y la coquetería presidencial).
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1121402
No aparece un estudio crítico sobre el glifosato
(La Nación, 24/4/2009)
Pone en duda la validez del estudio: “Un estudio de supuesta validez científica que alertaba…”
Afirma que no había registro de su existencia, cosa falsa de acuerdo a las fuentes: “Según un acta labrada en ese centro de investigación, allí no se tenía conocimiento de la existencia del estudio. Un resultado también negativo se obtuvo en el Laboratorio de Embriología Molecular del Instituto de Biología Celular y Neurociencias de la Facultad de Medicina de la UBA.”
El autor principal del estudio lo pasó al Ministerio de Defensa, Senasa, Senado y Diputados, como dice arriba.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1121468
Para el Senasa, el herbicida cumple con todas las normativas
(La Nación, 25/4/2009)
Acá se afirma que SeNaSa aprueba el Glifosato. Nada nuevo, ya que eso es así desde hace tiempo y todavía no tiene evaluado nueva información. Es irrelevante al caso ya que se trata de un estudio nuevo y sin precedentes. Pretende refutar nueva evidencia con viejas reglas. En los ’50 había cientos de estudios y médicos que afirmaban que fumar no era perjudicial para la salud. Muchos pagados por las tabacaleras. Tardaron un buen rato en encontrar evidencias contrarias y un rato más en aceptarlas.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1121565
Todas las luces apuntan a la soja
(Clarin, 25/4/2009)
Esta nota de Clarin, no es muy distinta en tono y forma de las notas de La Nación. Se hace eco de las denuncias de difamación de las entidades agropecuarias, pone palabras de duda sobre el estudio, como “supuesto trabajo del Laboratorio” y declaraciones “sin sustento “del ministerio de defensa sobre la peligrosidad del Glifosato. Obviamente que si ignorás el estudio, las declaraciones basadas en el van a ser “sin sustento”.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2009/04/25/r-01905098.htm
La ciencia en Estado puro
(Clarin 2/5/2009)
En esta nota el periodista cita una entrevista al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, mostrando el desacuerdo que tiene el ministro con el estudio, argumentando que el Conicet no lo avala, y afirmando que él fue parte de la comisión que aprobó el uso del Glifosato. También pone dudas sobre la validez del estudio ya que se utiliza inmersión de embriones en solución de glifosato. Parece no apreciar el ministro que las soluciones son de concentraciones más de mil veces menor, con lo cual no existe estudios razonables de la deriva del mismo en esas concentraciones. Además de ignorar las denuncias de fumigación aérea en zonas suburbanas y el uso de menores como banderilleros. Aprovecha el ministro también para mandar una chicana contra los orgánicos, aunque los defiende luego.
Esta nota, además de reiterar argumentos (falaces) de las otras muestra la falta de coherencia al decir que todo esto es otra movida del gobierno contra el sector agropecuario, teniendo en cuenta que el ministro y principal voz del gobierno en temas de investigación duda de la forma en que se hizo el estudio.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2009/05/02/r-01909328.htm
Otros estudios sobre toxicidad de Glifosato, falsificaciones sobre su inocuidad y antecedentes de “barrer bajo la alfombra”
Al parecer tanto las entidades que defienden el uso de Glifosato como los diarios no desean mencionar la existencia de estudios con resultados alarmantes sobre el Glifosato. Hay varios estudios nacionales y de otras naciones que manifiestan serias dudas sobre la actual clasificación de toxicidad. No es difícil encontrarlos, basta ir a la página de glifosato (en.wikipedia.org/wiki/Glyphosate) de Wikipedia en inglés para encontrar varias fuentes. En la misma página hay varias referencias a juicios a Monsanto por falsificar resultados. En el blog http://blog.goldini.com/2007/01/04/argentina-glisofato-advierten-sobre-la-alta-toxicidad-del-herbicida-ms-usado-del-pas.aspx cuentan algunos otros estudios nacionales con resultados alarmantes. Las denuncias por enfermedades asociadas al contacto con glifosato parecen ser notablemente ignoradas.
Conclusiones
Es triste ver la fuerte influencia que tienen poderes económicos sobre los principales medios gráficos del país. Es notable como pueden ignorar por completo toda información verificable que no convenga al caso y exaltar cualquier voz que defienda su postura, por más ridículos que sean los argumentos.
El problema principal de estas reacciones es que muestran una fuerte intención de todos los interesados en proteger el uso de glifosato a toda costa. Como consecuencia de este tipo de accionar solo podemos contar una enormidad de tragedias por enfermedades y malformaciones, las cuales podrían evitarse. Además, tristemente en nuestro país pareciera que la responsabilidad de este tipo de accionar no está bien establecida, lo cual lleva a los industriales y productores a solo temer por la prohibición del uso de químicos, lo cual se hace generalmente muy tarde. Mientras tanto, nuestra población sufre las consecuencias.
Es hora que hagamos cargo penal y civilmente a eternidad, de todo daño causado por el uso de químicos y tecnologías, con o sin conocimiento de sus efectos. De esta manera hacemos cargo económicamente a las empresas de hacer los estudios necesarios para que sus productos no traigan consecuencias nefastas para los futuros pobladores. Y penalizar particularmente la negligencia y la ocultación o falsificación de información para que la manipulación deje de ser moneda corriente en la forma de hacer negocios de las empresas.
No es razonable pretender que después de 13 años de uso normal de transgénicos y glifosato queramos prohibirlo de la noche a la mañana. Pero ante nuevas evidencias, hay que reforzar estudios y financiar proyectos de viabilidad. Negar los resultados y hacer propaganda solo posterga lo inevitable a costa de la buena salud de los pueblos.
Actualizaciones
Página/12 hizo ayer (3 de mayo) una entrevista al autor del trabajo. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-124288-2009-05-03.html